Las mujeres reaccionamos con mayor intensidad ante los cambios físicos del envejecimiento, como arrugas, canas, sobrepeso, piel seca, cabello delgado y escaso, etc. estos son indicadores de que hemos perdido atractivo físico, sin contar los achaques de la edad o del descuido.

Hay grandes transiciones en tres momentos del ciclo familiar de la mujer:
1. Cambios de roles relacionados con el nacimiento de los hijos, la crianza y la educación.
2. Cuando los hijos se casan y se van del hogar.
3. Menopausia, que llega feliz o con depresión.

Una investigación reciente, identificó cuatro tipos de "mujeres maduras" entre 39 y 55 años:

*Mujeres Tradicionales: Es relativamente sencillo adoptar el rol de mujer madura y responsable de su futuro.

*Mujeres Innovadoras: Habían realizado una carrera, comenzaban a considerar muy difícil llegar a la cima y empezaban a revalorar "el trabajo que habían hecho en su persona", en su búsqueda y sus efectos.

*Mujeres Expansivas: Al llegar a la madurez introdujeron cambios profundos en sus metas, con el fin de ampliar sus horizontes. Algunas regresaban a la universidad a fin de prepararse para nuevos trabajos, o convertían los pasatiempos en vocaciones.

*Las Manifestantes: Habían sido empujadas a una adultez prematura y trataban de posponer en lo posible la madurez.

Creo que aunque no ignoramos los atractivos del cuerpo físico, tampoco podemos olvidarnos de la sencillez y la modestia. Uno es tan jóven como en su corazón lo sienta pues habemos personas con pocos años que nos sentimos ancianas y habemos ancianos con una vitalidad de jóvenes. La búsqueda de la belleza es una búsqueda de nuestra verdadera identidad para vivir la vida. "Los años arrugan la piel, pero sólo el abandono del entusiasmo arruga el alma". En palabras de los abuelos, "El cuero es el que se arruga pero el corazón sigue latiendo".